martes, 4 de junio de 2013

Imagina que alguien entra en tu casa y...

Imagina que alguien a quien no conoces, que no es de tu familia ni ninguna amistad, entra en tu casa y comienza a mandar en ella.

Imagina que te dice que tú no vales para organizar tu propia casa, que tú eres un ser idiota, inferior o maligno por naturaleza, y que es mejor que le dejes al mando porque él sabe más o representa al Bien en sí mismo y sabrá hacer que tu casa vaya por buen rumbo.

Entonces, por este motivo, imagina que te dice qué bombilla debes cambiar, cuándo lo debes hacer y qué marca de nueva bombilla has de comprar.

Imagina que planfica la educación de tus hijos o hijas; que, por ti, decide si deben creer o no en alguna religión, si pueden o no puede ir a la Universidad y les fomenta el sexismo y el clasismo.

Imagina que decide por ti si tienes derecho o no a curarte una herida que te causas al cortarte con un cuchillo mientras pelabas una manzana; que esta persona, a su antojo, provee o desprovee tu casa de tiritas, iodo y demás utensilios sanitarios.

Imagina que además te esclaviza. Que te dice cuánto tiempo tienes que pasar limpiando la casa, cómo debes limpiarla, con qué aparatos debes hacerlo y con cuáles no, etcétera. Por si fuese poco, pone a alguien sobre ti que te supervisa, te controla, te explota y se lleva las ganancias de tu trabajo.

Imagina que también, al final del día, os pide a ti y a tu familia que le déis de comer; y os obliga a cocinar un plato y una cantidad determinada. A veces esta persona usará esa comida para ayudar a otras personas que hay fuera de tu casa, lo cual le hará parecer una buena persona, pues eso es una buena acción, y además eso os hace sentir bien. Pero que otras veces toda la comida se la come él y os deja pasando hambre (o se la da a compañeros y compañeras con los bolsillos bien llenitos de dinero).

Imagina que esta persona, cuando quiere, tiene poder suficiente como para echaros de vuestra casa; y que decide cuándo salís y cuando entráis.

Imagina que, además, esta persona tiene el poder de decidir que sus amigos y amigas entren en tu casa, duerman en ella, te roben, la ensucien...

Imagina que también tiene dentro y fuera de tu casa a amigos y amigas con quienes te amenaza con golpearte o apresarte si protestas.

Imagina que esta persona ni siquiera ha entrado por la fuerza, sino que lo han decidido voluntariamente todas las personas de tu barrio en una votación y tú no has tenido más remedio que resignarte y dejarla pasar a tu casa; o que incluso tú has decidido, tontamente, en esa votación (la cual te ha sido impuesta) que esta persona entre en tu casa, porque te parecía la menos mala para hacerte compañía.

¿Te parecería irritante? A mí sí.

Sin embargo, curiosamente, aunque quizá no mucha gente dejaría que algo así pasase en su casa, lo cierto es que esto es aceptado en masa, acontece todos los días de tu vida y tiene un nombre: Democracia; y viene a ser un sistema político en el que el poder del pueblo consiste en echar un papel en una caja para eligir quién gobernará en su casa y en su vida.

A causa de esta Democracia, alguien decide sobre tu sexualidad, te pone y te quita la Universidad a su gusto, impone tus obligaciones y tira a la basura tus derechos, decide si debes vivir o morir, elige cuánto tiempo puedes ver a tu familia y deja que haya gente pisoteándote la cara continuamente.

Pues no lo olvides: en este sistema, tu ciclo vital es nacer entre el estiércol que la casta política y demás gente con poder echan en tu hogar, crecer con peso en tu espalda, alimentarte con las sobras de otras personas, relacionarte con una empresa que te trata como un número, reproducirte para generar los esclavos y las esclavas del futuro, y re-fallecer, pues no se habrá podido decir que tu vida haya sido vida. 

Y ahora repite conmigo: Soy libre. O eso prefiero creer...

lunes, 27 de mayo de 2013

¡Mi semen es mi cuerpo y exijo que se respete!

Tengo muy claro que hay que respetar el cuerpo y la sexualidad de las mujeres; que puedan elegir ser o no ser madres a su voluntad y cuando les dé la gana; que tengan un fácil acceso a los métodos anticonceptivos que les plazca; que la menstruación deje de verse como un tabú, una maldición o un inicio de impureza; etcétera.

Y si algo tengo muy claro, es que el cuerpo y la sexualidad masculina también deben respetarse.

Sin embargo, existen mujeres que parecen pensar que solo debe respetarse la sexualidad femenina. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que piensan que solo ellas pueden decidir si se quedan o no en periodo de gestación; por la sencilla razón de que el semen, que es parte de mi cuerpo, que es mío y yo hago con él lo que me dé la gana mientras no destroce la vida de alguien, algunas mujeres lo ven como una propiedad privada que debe estar a su disposición.

Ejemplo de esto, aquellas que piensan que tienen derecho a pinchar los preservativos, aquellas que piensan que son solo ellas quienes pueden decidir cuándo deben tener un hijo o una hija con su pareja, o aquellas que se niegan a la venta de condones y a la creación de una píldora anticonceptiva masculina "porque los hombres no pueden decidir sobre la sexualidad femenina".

Pues, qué queréis que os diga: yo fabrico el semen, yo gasto energía en su producción, está dentro de  mi cuerpo y es mío. Y si yo no quiero que entre en la vagina de una mujer, tengo todo el derecho del mundo a hacerme la vasectomía, a usar un preservativo o a desear que se fabrique la píldora anticonceptiva masculina.

¿O es que acaso, si no hubiese métodos anticonceptivos que los varones pudiésemos usar y me decanto por la abstención, todas vosotras que pensáis que sois las únicas con derecho a decidir cuándo tener hijos e hijas, veríais bien violarme? Lo digo porque el ser o no ser padre forma parte de la sexualidad masculina, y si me hacéis ser padre sin mi consentimiento, entones, ¡me estáis violando!

Elegir por un hombre qué debe o puede hacer con su semen, es como obligar a una persona cualquiera a donar un órgano.

Y al igual que nadie tiene derecho a decirle a una mujer si debe depositar la sangre que expulsa durante la regla en un sitio u otro, al igual que nadie tiene derecho a decirle a una mujer si ha de usar o no una compresa, un tampón o una copa menstrual... nadie tiene derecho a decidir si un varón puede o no expulsar el semen en una bolsita. No vale ni tan siquiera coger el semen que hay dentro de la bolsa porque ya se ha echado fuera y metérselo con los dedos dentro de la vulva. ¡Eso es violación!, y por ende vería bien que condenasen por este delito a una mujer que pincha un preservativo, del mismo modo que alguno ha sido condenado por violación por esto mismo.

A lo único que no tiene derecho un hombre es a expulsar sus fluidos dentro del cuerpo de una mujer contra su voluntad, o a obligarla a tomarse una píldora del día después si lo hizo sin preservativo y luego se arrepiente o si hay un fallo en el uso del preservativo, a obligarla a tomarse la píldora anticonceptiva femenina o a hacerlo con ella usando un preservativo si ella no quiere usarlo (en este caso, mejor no tener relaciones sexuales; que se quede con las ganas).

Lo siento, chico, pero si pierdes un monedero por la calle y alguien lo encuentra, es de esta segunda persona. En la conciencia de ésta queda el si te lo devuelve o no. Así pues, en las relaciones sexuales ocurre lo mismo: una vez perdido el semen si lo haces sin preservativo, deja de ser tuyo pues afecta al cuerpo de ella. Así que mejor ten la cabeza bien puesta en su sitio y protégete.

martes, 21 de mayo de 2013

La hipocresía pro-vida.

No voy a entrar en detalles de si el aborto está bien o mal (de hecho, nadie que se considere pro-elección es pro-aborto, en tanto que ningún y ninguna pro-elección promueve el aborto, sino su legalización), de si habríamos de penalizar o no a las mujeres que abortan (en caso de que así se hiciese, habría que encarcelarlas a todas, pues la mayoría de cigotos sufren un aborto espontáneo sin que la madre se entere), o de si un cigoto recién formado es o no es un ser humano (para lo cual, en mi opinión, habríamos de preguntarnos también si cada vez que me como unos puñados de avellanas estoy talando un bosque).

Por el momento solo voy a entrar en el tema hipocresía pro-vida.

Si algo tengo claro es que tú, quien estás leyendo esta entrada, eres una persona ya formada, crecida, con conciencia y sentimientos, capaz de darte cuenta de ti mismo o de ti misma, capaz de razonar, capaz de aprobar o criticar este escrito...

Y si algo tengo claro es que tú, quien estás leyendo esta entrada, vives en un mundo de mierda. Sí, sí, ¡de mierda!

Quizá para ti la vida sea más feliz. Quizá tienes una empresa que te permite tener millones y millones de euros / dólares / pesos / yenes..., y vives felizmente en una residencia de lujo mientras unos cuantos y unas cuantas "infelices" (o como te guste llamarnos) te sirven hasta para lamerte el culo, y mientras buena parte del mundo se muere de hambre o de asco.

O quizá seas, simplemente, uno o una más de este mundo, que trata de luchar día a día, no por vivir, sino ya por sobrevivir, trabajando un montón de horas sin descanso, sin derechos, sin poder hacer lo que te gusta (como salir al cine un día cualquiera con tus seres queridos, como estudiar o ver cómo tus hijos e hijas estudian).

Seas quien seas, el caso es que hay mucha gente en esta sociedad que se encuentra en la segunda situación, es decir, en una condición de esclavitud (pues ya sabemos que en este mundo, no solo se es libre si se tiene dinero, sino que además, tanto tienes, tanto vales).

Y actualmente, en España y el resto del planeta, hay mucha gente que pasa hambre, que no puede permitirse unos estudios, que ya hasta siente recelo de ir a comprar medicinas, que puede quedarse o ya se ha quedado sin Seguridad Social, que sufre un estrés continuo, que se ha suicidado o piensa en suicidarse, que vive en la calle o está temblando de miedo porque pronto un banco puede ponerla de patitas en la calle... Ah, y por si fuese poco, el Gobierno en España y otras naciones recorta cada vez más en educación, en sanidad, en los sueldos... 

Todo esto, en el caso de mi país de residencia, con las excusas de que no queda más remedio y de que la culpa es nuestra "por derrochar" (que traigan un poco de ese dinero que tienen en cuentas bancarias de Suiza y ya veremos si es el pueblo quien ha derrochado o quién lo ha hecho de verdad).

El caso, que en este mundo-basura donde tanta gente sufre tanto, los y las pro-vida se empeñan en que nazcan niños y niñas con el objetivo de que si no fallecen a los 3 días de concepción, mejor que fallezcan de un ataque asma porque el Estado no se encargó de darle el medicamento necesario. O tal vez su interés resida en que la gente pobre traiga al mundo esclavos y esclavas que sirvan a los interesen de las clases dominantes.

Y es que lo que no piensan los y las pro-vida es que si bien una vida podría ser desde la concepción (si damos por buena su premisa), lo que no queda ninguna duda es que al menos lo es, una vez que ha acontecido, hasta que muere.  Y defender los derechos de un óvulo y un espermatozoide que acaban de juntarse, pero no defender los derechos de un bebé que acaba de nacer y tendrá una madre que irá al paro por haberle traido al mundo, además de un padre que no podrá cuidarle por carecer de un permiso por paternidad obligatorio, igual e intrasferible, es hipocresía. Defender los derechos de un cigoto pero no los del derecho a la salud de toda la población terrestre, es hipocresía. Defender los derechos de una célula pero no los de una mujer que va a fallecer por no poder abortar, es hipocresía. Porque, mis queridos y queridas pro-vida, no os engañéis: vuestro intento de defender la vida, en numerosos casos no provoca una muerte, si no dos, la de la madre y, con ella, la del ser que habitaba en su interior.

Y es que, al fin y al cabo, ahí donde se les ve moverse en contra del aborto, no se les ve movilizarse en contra de los asesinatos y delitos que nuestros políticos, banqueros y sacerdotes llevan cometiendo durante años y años; asesinatos y delitos que con la crisis se han visto acentuados.

No, no me pongas esa cara, que es verdad, nadie de los mencionados ha cogido una pistola, pero violar a una criatura o llevarse todo el dinero para dejar a otra persona en la calle, llevándola al suicidio, es un delito.

Y tú, pro-vida, que tan en posesión de la moral absoluta de crees, al no protestar contra el derrumbe de una sanidad para todo el mundo, al promover que una mujer fallezca por tener una gestación extrauterina, al consentir el sufrimiento ajeno cuando a gritos pide la eutanasia, al apoyar a una entidad religiosa con un historial de crímenes tan grande como el de los mayores dictadores, al votar a un partido político que impulsa el neo-liberalismo y al mandar a tu hija a abortar a Inglaterra porque el padre era de piel negra (ya que tu moral es clara: por malformación, aunque la criatura sufra, no se puede abortar, pero por razón de color de piel sí), no solamente eres hipócrita, sino que además, cómplice de todos esos delitos, cómplice de numerosos dolores y, ante todo, pro-muerte.

miércoles, 24 de abril de 2013

Ahora entiendo lo que se siente cuando un hombre te molesta en la calle.

Pues sí, es verdad, no soy mujer, así que no tengo que aguantar a un imbécil en cada esquina llamándome guapo, pidiéndome que le chupe el glande, persiguiéndome como si quisiese violarme u otras sandeces.

Pero hace poco fui al barrio de Chueca, en Madrid capital, un barrio frecuentado principalmente por gente homosexual.

Estaba hablando tranquilamente con mi amada, caminando despacito por la calle, cuando, de repente, un chico de más o menos mi edad, más alto y muy flacucho, gay, sin verle yo venir, me dice muy cerca de mí y con una sonrisa, algo así como "¡anda!, pero qué chiquitito y qué mono" y según pasa a mi lado, acaricia lenta y suavemente mi hombro, poniendo cara de estúpido, y pasa de largo.

Me quedé de piedra, alucinado. No supe reaccionar. Simplemente le dejé pasar de largo sin decirle nada, sin pegarle un puñetazo, sin reaccionar de ningún modo. Me pilló por sorpresa. No me lo esperaba.

Solo es al cabo de unos cuantos segundos, ya lejos de aquel tipo, cuando logro exclamar por lo bajo: "¡Será imbécil!". Entonces miro a Kuxille y le digo: "¿Has visto lo que ha hecho el muy cerdo...? Y yo, tan idiota, no le digo nada. No sé... No me lo esperaba".

Entonces ella, con una de sus preciosas e implacables sonrisas, me suelta: "Bueno, al menos ya no te sorprendas si me pasa algo así con un tipo y yo no reacciono... Cuando te viene por sorpresa, más bien te quedas en shock".

Pues sí, cielo, sí, tienes razón. No entendía por qué una mujer puede llegar a quedarse callada y de brazos cruzados ante una situación así, pero ahora lo comprendo.

Y lo que es peor, tan tonto, durante unas horas llegué a sentirme incluso culpable por no haber reaccionado adecuadamente ante el chico. Como si yo hubiese tenido la culpa de que un subnormal me haya hablado y tocado de semejante manera...

¡Hay que fastidiarse!


Aclaración:

Creo que queda claro que no tengo nada en contra de la gente homosexual y de la homosexualidad en sí misma. Soy plenamente consciente de que lo que este chico hizo no fue por ser gay, sino más bien, seguramente, por ser varón.

Ahora, no comprendo por qué en una cultura en la que se incita a los hombres a tratar malamente a las mujeres, un chico haya actuado así con otro chico... La verdad, estoy bastante desconcertado. No lo comprendo...

jueves, 11 de abril de 2013

El dilema de Epicuro.

Si Dios quiere acabar con el mal, pero no puede, entonces no es omnipotente.
Si Dios puede acabar con el mal, pero no quiere, entonces es malévolo.
Si Dios puede y quiere acabar con el mal, ¿entonces por qué hay males en el mundo?
Si Dios no puede ni quiere acabar con el mal, ¿entonces por qué llamarlo Dios?

martes, 2 de abril de 2013

¿Y si yo no soy yo, sino que soy una mesa?

Hace unos días, una persona agnóstica, hablando sobre religión y sobre mi ateísmo, me dijo que tenía que estar abierto a todas las posibilidades; que al igual que Dios podría no existir, también podría sí existir. "¿Y si existe?", me preguntaba esta persona. Bueno, imagino que entonces debería caber también la pregunta de: ¿y si existen Isis, Thor, Ishtar, los unicornios, Darth Vader, Lighning, Mew, Angewomon, Astarté, Shiva, Shakti, los sheks y el señor oscuro Saurom, en lugar de Alá, Yavhé, Jehova, o como se quiera llamar al dios del cristianismo, el judaísmo y el islam? Ah, no, claro, que cuando se habla de dejar la puerta abierta a la existencia de un dios, lo que en realidad quieren decir es "deja abierta la posibilidad de que exista mi dios y no el del pueblo vecino.

El caso es que esta persona me comentaba que es importante mantener un espírtu crítico y pensar. Pues bien, he aquí mi primera reflexión:

¿Y si yo no soy yo, sino que soy una mesa?

No, no, no voy a broma. ¿Y si en verdad lo soy? ¿Eh? ¿Eh? A ver, ¿quién me responde a esto, por favor? ¿Y si yo no soy yo, sino que soy una mesa?

Vamos, vamos, que tenemos que ser personas abiertas a toda, TODA, posibilidad, por muy absurda que parezca...

viernes, 8 de marzo de 2013

Yo no quiero un día del varón.

Hoy, 8 de marzo, es el día de las mujeres. Y por ello, en este día no faltarán las críticas de machistas y masculinistas que irán comentando: "¿Y por qué no hay un día de los varones? ¿Veis cómo sí hay discriminación contra los hombres?", y cosas por el estilo.

Lo que ocurre es que estos hombres piensan que el día de las mujeres es un día de celebración y de fiesta para ellas; un día para conmemorarlas y alabarlas como si fuesen diosas.

Nada más lejos de la realidad...

El día de las mujeres es una fecha reivindicativa; una fecha para pedir y luchar por la igualdad; una fecha para recordar lo que han tenido que sufrir para conseguir mejorar tan solo un poquito sus vidas; una fecha para hacer presente que el machismo y la discriminación contra las mujeres aún persisten en nuestras sociedades; una fecha para unirse al feminismo y ponerse en pie de guerra contra el patriarcado.

Por eso yo no quiero un día de los varones. Los varones somos el sexo dominante, no el dominado; y así como no existe un día del orgullo heterosexual, sino del homosexual, por razones obvias, pedir por un día de los varones es absurdo.

Es increíble que haya varones que, a pesar de las desventajas propias de su sexo, lo tienen casi todo (la posibilidad de encontrar un empleo antes que una mujer, la posibilidad de ser escuchado antes que una mujer, una mayor posibilidad de no ser violado por la calle, la posibilidad de llegar a más altos puestos que una mujer a pesar de tener un menor nivel académico, etc, etc, etc), y se vayan quejando porque no tienen un día propio... 

Ahora bien, cuando se trata de quejarse de que no tienen una píldora anti-conceptiva propia, en lugar de dejar que sean las mujeres quienes se metan toda la química en el cuerpo; o cuando se trata de quejarse de que los varones no tienen un permiso por paternidad digno, en lugar de dejar que sean sus parejas quienes tienen que ponerse hasta el cuello de cuidar a la criatura mañana, tarde y noche... no veo alzar la voz sobre ello a ninguno de esos masculinistas y machistas tan victimizados.

Pero bueno, ¡qué le vamos a hacer si hay mucho envidioso suelto por ahí, que lo quiere todo, todo y todo!

martes, 5 de marzo de 2013

La derecha no garantiza la especie.

Nuestro "queridísimo" Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, anunció que se oponía al matrimonio homosexual porque con él "la supervivencia de la especie no está garantizada". Asimismo, hizo alusión a que el matrimonio entre un varón y una mujer, es el matrimonio natural.

Me pregunto, para empezar, si también estará en contra de que en el catolicismo al que tanto admira su partido político, también desaparezca la castidad. Digo, no sé yo en qué contribuye a garantizar la especie un sacerdote y una monja que no tienen nunca (supuestamente) relaciones sexuales...

Más allá de que ningún tipo de matrimonio es natural, pues éste forma parte de la cultura y es un invento humano, un rito que ningún otro animal de la Tierra lleva a cabo, me parece muy hipócrita que diga esto justamente alguien que está a favor de una de las ideologías que menos garantiza la supervivencia de nuestra especie: la derecha.

Los y las derechistas, en tanto que gente conservadora que son, están, o tienden mayoritariamente a estar, a favor el racismo, del capitalismo, del clasismo, de la explotación animal, de la religión tradicional en la nación, etc.

Todo un conjunto de ideologías encaminadas a una cosa: a aplastar al prójimo.

Y así, yo me pregunto: ¿cómo se puede garantizar la supervivencia de la especie? De ningún modo... La cultura de la destrucción, del desprecio, del egoísmo y de la muerte que el Ministro defiende no lleva a ningún buen puerto. Prueba de ello son la cantidad de muertes diarias que causa la pobreza; la cantidad de muertes que el nacionalismo y la xenofobia siempre han causado; la velocidad con la que están desapareciendo las especies animales, lo que nos llevará a nuestra destrucción a causa del hundimiento del ecosistema de nuestro planeta; la cantidad de niños y niñas que fallecieron a causa de las máquinas durante la II Revolución Industrial...

¿Cómo puede decirnos el Minsitro que le preocupa el matrimonio homosexual porque no garantiza la especie, cuando él mismo promueve una ideología destructiva que no la garantiza en absoluto? ¿Es que, además, el Ministro acaso no sabe que un niño o una niña no sobrevive sin cuidados por mucho que se junten el óvulo y el espermatozoide, y que las parejas homosexuales al criar a los hijos y las hjas que adoptan, están justamente contribuyendo mejor que él a la especie humana?

Y para terminar, ¿con qué fin está el Ministro preocupado por el nacimiento de nuevos bebés? ¿Se encuentra realmente preocupado por el ser humano, o acaso su finalidad radica en que se generen nuevos obreros y nuevas obreras a quienes someter, a fin de que permanezca firme el sistema político y socio-económico que le mantiene llena la barriga cada día?

Hágame un favor, estimado Jorge: en lugar de preocuparse por la unión de dos gametos, muestre primero un mayor interés por las personas ya nacidas, y pida a su partido que deje de realizar los recortes que están llevando a la población española a elevar el número de suicidios, a tener una peor educación, a disponer de una sanidad insegura que traerá muertes, a carecer de un techo bajo el cual vivir y a no poder disfrutar de una vida digna que mantener.

Porque si no, podremos afirmar rotundamente que usted y su partido no garantizan la especie.

miércoles, 13 de febrero de 2013

San Valentín: ¿un día del amor o del patriarcado capitalista?

Día 14 de febrero. Es San Valentín, el Día de los enamorados. Un día en el que nos recuerdan muchas cosas que ya se nos viene inculcando desde nuestra más tierna infancia a través de nuestra cultura, fundada en un sistema patriarcal. ¿Y cuáles son esas cosas que nos recuerdan a través de esta fecha? Pues nada más ni nada menos...

- Que tenemos que tener novio o novia. Porque, al parecer, no podemos, o mejor dicho, ¡no debemos!, estar solos/as.

- Que debemos estar en pareja. Y cuando se dice pareja, es pareja. No vale eso de tener una relación abierta o ser poliamorosos/as. No, no. ¡Qué horror! No vayamos a comenzar a formar grandes grupos de amor, en lugar de seguir en pequeñas islas a pares, que se olvidan del resto y carecen de sentimiento comunitario.

- Que hay que mandar de paseo a los amigos y las amigas. Ese día es solo para la pareja. Así que si tu mejor amigo o tu mejor amiga tiene novio/a, abstente de salir de casa, no vaya a pasarte algo malo, necesites su ayuda y acabes estropeándole el día. Recuerda: ese día tú eres una mierda a menos que tengas pareja.

- Que hay que ser heterosexuales. ¿Alguien puede decirme, cuando se hacen promociones por San Valentín, en cuántos cartelitos aparecen dos varoens o dos mujeres besándose?

- Que ese día hay que consumir algo. No importa el qué, pero hay que hacerlo. 

- Que no importa si de vez en cuando eres detallista o siempre estás apoyando a tu pareja en los malos momentos. Porque para quienes creen en San Valentín, sólo te importa alguien si te acuerdas de esa persona en ese día.

- Que no importa si eres un/a idiota que nunca te acuerdas de tu novio/a y le tratas mal. Durante el resto de los días del año puedes insultarle, abofetearle, pasar olímpicamente si precisa tu ayuda y todo cuanto te plazca, pues con acordarte el 14 de febrero, ya está la tarea más que cumplida porque eres súper romántico/a, chachi-piruli y "molas mazo".

- Que no debes tener personalidad. Porque no se trata de una fecha importante para tu parjea y para ti, no; se trata, nada más ni nada menos, que de una fecha impuesta por la sociedad en la que chicos y chicas corren como idiotas a comprar algo cual ovejas obedientes. 

- Que si eres chica, debes de estar dispuesta a acostarte con tu novio si te hace un regalo. Recuerda, mujer: en el patriarcado capitalista tú no eres un ser humano, sino un trozo de carne al servicio del varón. Sí, sí, ¡debes hacer de prostituta!: él te da el regalo, tú le ofreces tu cuerpo.

- Que si eres chico, ¡esta noche lo vas a pasar genial! Ya sabes, en una sociedad patriarcal y capitalista no puedes hacer las cosas a gratuitamente, por honestidad, sin algún interés, por amor. Eso se considera asunto de paga-fantas.

- Que si se te ocurre hacer una entrada como esta, es que estás soltero/a, no amas a tu pareja, y eres un/a histérico/a y un/a resentido/a. 

Pero bueno, como hay gente a la que le gusta la fecha, tendré que felicitarla. Así que...
 

sábado, 2 de febrero de 2013

Todo es Infierno.

Acabo de descubrir una canción de grupo musical Warcry. Como me ha gustado mucho la letra, os la paso:



Me inculcaron mis creencias
como el que graba el valor.
Dejando las dudas atrás. 

Ahora que el tiempo ha pasado,
miro a mi alrededor. 
Hay tanto por lo que dudar. 

Donde se busca esperanza
es donde habita el dolor. 
Donde se muere la fé, 
donde la gente suplica 
sin tener contestación,
buscando algo en qué creer. 

Oí historias de una guerra
que en el cielo ocurrió. 
Guerra entre el bien y el mal. 

Dicen que el mal fue vencido,
y que Dios lo castigó 
por toda la eternidad. 

Dime entonces cuánto cuesta algo de felicidad,
la ausencia de dolor 
Dime por qué la balanza se inclina cada vez más, 
sin que aparezca solución. 

Si de toda luz
surgió la oscuridad. 
Y de todo bien, 
surgió de pronto el mal. 
Dime cómo fue, 
quién lo permitió. 

Toda mentira se traga
siendo dulce al paladar, 
siempre que nos venga bien. 

La verdad que tanto irrita,
escondida a su pesar. 
Aquello que ya nadie ve. 

Y si de toda luz
surgió la oscuridad. 
Y de todo bien, 
surgió de pronto el mal. 
Dime como fue, 
quién lo permitió. 

Solo imaginad que Dios jamás venció.
¿Quién quiere luchar si la guerra terminó? 

¿Buscas el infierno?
¡Ya vives en él! 

En él...
En él...