La serpiente (serpente), u ofidio (ophidia), es un símbolo muy antiguo que ha estado presente en diversas culturas y que ha tenido un significado ambiguo, pues podía ser símbolo tanto del mal y la muerte, como de la sabiduría y la vida.
Jesús de Nazaret aconsejaba a sus discípulos que fuesen "sabios como la serpiente", y la Biblia, en el Génesis, anuncia que "la serpiente era el más astuto de todos los animales que Dios había creado"
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| Hermes de Evelyn de Morgan |
Podemos hallarla en la corona de los faraones del Antiguo Egipto (el
Uraeus); o en el
Caduceo del dios Hermes (llamado Mercurio por Roma), el mensajero de los dioses y las diosas, quien transmitía información y conocimiento.
También se puede encontrar en la Vara de Asclepius, dios de la medicina en Creta, o en el Cáliz de Hygeia, hija de dicho dios y diosa de la salud (de hecho, la palabra higiene procede del nombre de esta diosa).
Es también símbolo de lo terrenal, por su forma de vida, y del rejuvenecimiento, dada su capacidad para mudar la piel.
Para los y las hindúes es una serpiente, Kundalini, la vida, la energía vital que habita en nuestro interior. Y si se la encuentra formando un círculo y mordiéndose la cola, representa el movimiento continuo y la eternidad, además de la unión de lo terrenal (la serpiente) y lo divino (el círculo era símbolo de la divinidad por ser considerada la figura geométrica más perfecta).
También en la Biblia, en el libro de Números, la serpiente es símbolo de vida:
"Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés, diciendo: ¿por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Dios envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: hemos pecado por haber hablado contra el Señor, y contra ti; ruega al Señor que quite entre nosotros estas serpientes”. Y Moisés oró por el pueblo. Y el Señor dijo a Moisés: hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta: y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía" (Números 21:4-9).
Ahora bien, en el Génesis bíblico, y éste es más bien el símbolo que ha perdurado hasta nuestros días a raíz de la expansión de la cultura judeocristiana, la serpiente es vista como la encarnación del mal:
"Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Jehovah Dios había hecho, dijo a la mujer:
-¿De veras Dios os ha dicho: "No comáis de ningún árbol del jardín"?
La mujer respondió a la serpiente:
-Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín ha dicho Dios: "No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis."
Entonces la serpiente dijo a la mujer:
-Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.
Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió. Y fueron abiertos los ojos de ambos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron ceñidores".
No obstante, ¿cabe pensar de verdad que la serpiente fue mala al dar de probar del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal a Adán y a Eva? Bajo mi punto de vista, no. Si el padre y la madre de la humanidad se hubiesen limitado a comer exclusivamente del fruto del Árbol de la Vida, nunca hubiesen muerto, cierto, pero se habrían quedado siendo ignorantes y esclavos de Dios para toda la eternidad.
La serpiente, al ser dadora del pecado, al ayudarnos a abir los ojos, es en realidad padre y madre de la iluminación humana, de la reflexión, de la ciencia, de la transformación del ser humano en una especie de dios capaz de crear valores, capaz de sentir, capaz de darse cuenta...
Gracias a la serpiente también conocimos la conexión con nuestro cuerpo. Si Adán y Eva no hubiesen probado el fruto del árbol prohibido, la reproducción humana, el sexo, nunca hubiese acontecido. Por consiguiente, el animal más astuto de la creación no sólo nos llevó a la iluminación, sino que además nos permitió poder gozar de lo terrenal y de nosotros/as mismos/as.
En este sentido puede decirse que es nuestra libertadora.
Sin embargo, la dadora del conocimiento, la portadora de luz, pagó cara su acción:
"Entonces Jehovah Dios dijo a la serpiente:
-Porque hiciste esto, serás maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón".
Y bien que se cumplió la maldición: la ciencia y las mujeres fueron relegadas a un puesto de inferioridad frente a lo divino y el varón respectivamente. Quedaron abajo, simbolizando lo terrenal y lo demoníaco, el sexo, las mujeres y todo el conocimiento científico, sufriendo una fuerte represión por la cultura judeo-cristiana, especialmente por el poder de la Iglesia Católica.
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| Evolución del avance científico a lo largo de la Historia |
La ciencia acabó arrastrada por los suelos, comiendo polvo, y entre ella y las mujeres hubo enemistad, pues toda mujer sabia e inteligente era repudiada hasta el punto de poder llegar a ser asesinada, como les sucedió a Hipatia de Alejandría y a "las brujas", entre otras muchas.
Mi intención con este blog, en el que expondré reflexiones filosóficas, opiniones, sentimientos, mi forma de ver el mundo...; en el que hablaré de religiones, de dioses y diosas, de política, de literatura, de música... es darle alas a la serpiente, elevarla hasta lo más alto, al lugar que se merece.
Pienso que ya es hora de dar un giro a la sociedad, de deshacernos del neo-liberalismo, del machismo y el sexismo, de las opresiones, del adoctrinamiento y de lo divino.
Prepárense quienes defienden la ciencia, el saber, la reflexión, el feminismo (es decir, la igualdad entre varones y mujeres), lo terrenal...
Prepárense aquellos y aquellas que ya están cansados/as de ver cómo los amos del Cielo y de la Tierra oprimen nuestras mentes y nuestros cuerpos.
La serpiente ya ha dejado de estar hundida. Ha evolucionado y se hizará sobre nosotros/as trayendo consigo un nuevo mundo henchido de luz y libertad.
Prepárense, porque la serpiente ya no comerá más polvo, ya no sólo se arrastrará sobre la tierra, pues ahora ella tiene alas.