Hay algo que me tiene harto y de lo cual quienes luchamos contra el sistema hetero-patriarcal consumista y capitalista, no nos damos cuenta. Y es lo siguiente:
Cómo se nombra la realidad es algo sumamente importante. Contribuye a que ésta se muestre desde una perspectiva u otra y puede determinar la victoria o la derrota ante la persecución de los derechos humanos y animales.
Es por ello que es imprescindible que empleemos constantemente términos que definan el mundo según cómo vemos las cosas, y no como las ve la reacción.
Por ejemplo, si una persona que nunca ha leído una entrada mía pregunta a alguien que me lee frecuentemente cómo soy, qué pienso, cómo me describiría, y mi seguidor o seguidora responde que soy anarquista, feminista, paidocentrista, laico, ateo, anti-racista, anti-homofobia, anti-clasista, pro-elección, anti-fascista, ecologista, anti-especista, anti-taurino, etcétera, suena mucho mejor que si responde que soy un maldito terrorista anti-sistema, un rebelde perro-flauta, un coloca-bombas, un anti-varones, un perrito faldero, un anti-personas adultas, un luciferino o satánico, un viola-patrias, un arruina-naciones, un afeminado, un huele-bragas y pro-abortista.
¿Cierto que lo primero da otra impresión diferente a lo segundo?
Pues bien, quienes luchamos contra el sistema hetero-patriarcal consumista y capitalista nos topamos con un problema, y es el de que quienes promueven la homofobia, el patriarcado (tanto en el sentido sexista como adultista de la palabra), quienes buscan mantener el orden capitalista pre-establecido, los y las neo-liberales, y en definitiva, aquellas personas que persiguen mantener los privilegios concedidos a todo varón, blanco, adulto, con poder adquisitivo, heterosexual... se están adueñando de las palabras y están imponiendo un vocabulario que es usado, incluso, por nosotros y nosotras, lo cual nos perjudica bastante.
Para mostrarlo, a continuación voy a indicar algunas de las palabras y expresiones que emplean y en cuyas trampas acabamos cayendo, a fin de que dejemos de emplearlas y mostremos la realidad tal y como la vemos nosotras y nosotros, y no como esa gente quiere que se muestre:
1- Pro-vida y pro-aborto:
Con estos conceptos, la trampa está servida: al emplearse, se da a entender que quienes defendemos el derecho a la interrupción voluntaria de la gestación, estamos de acuerdo con que se produzcan abortos a mansalva, mientras que quienes se muestran en contra del aborto, lo que hacen es defender la vida.
| Pro-elección |
Llamemos a esa gente como nos dé la gana; pero no caigamos en la trampa de decir que son pro-vida mientras que nosotros y nosotras somos pro-aborto.
2- Perro-flautas:
Vamos a ver: ¿quién trabaja: la clase obrera o la patronal? ¿Quién tiene que sudar para ganarse el pan: el proletariado o las élites? ¿Quienes manejan la economía a su antojo hasta arruinar familias y provocar el caos: la ciudadanía o empresas y gobernantes?
Está claro: la burguesía, la nobleza, la élite, el gobierno... no ha movido un dedo a lo largo de la historia; las grandes empresas, o mejor dicho, la patronal, gana dinero mientras duerme a costa de jornaleros y jornaleras; y quienes manejan las naciones conocen bien cuándo se van a formar las crisis, saben cómo crearlas y rápidamente recurren al fascismo para recuperar poder cuando parece escapárseles de las manos.
Por lo tanto, son ellos y ellas a quienes se les debería adjudicar el concepto de perro-flautas, y no a quienes construyen las casas, quienes vendimian, quienes fabrican los abrigos, quienes te salvan la vida o quienes te forman y educan para la vida.
3- Libre mercado:
Los y las neo-liberalistas promueven un modelo económico basado en el capitalismo y el libre mercado en el que el Estado no intervenga en absoluto para regularlo.
Como anarquista, opino que el Estado no debería intervenir en nada, en tanto que promuevo la abolición del mismo. Y, bajo mi punto de vista, la regulación ha de llevarla a cabo el pueblo, basándose en los principios tanto de libertad como de equidad.
Ahora bien, no soy idiota. Aunque no quiera la regulación estatal de nada, no por ello quiero dar rienda suelta al poder. No planteo una sociedad sin estado en la que cada cual pueda oprimir como quiera. Deseo la abolición del mismo, sí, pero al mismo tiempo apoyo un sistema socio-económico comunista gracias al cual no haya ni jerarquías, ni hambre, ni opresiones, ni desigualdades... Es por ello que mientras exista el Estado, defenderé que al menos éste se encargue de pisarle los frenos a esa gentuza elitista y capitalista que provoca tantos asesinatos, tantas torturas, tantas violaciones, tanta injusticia, tanto mal.
Además, no es cierto que el libre mercado exista. Ya explicaré esto en otra entrada con profundidad, pero lo cierto es que los y las neo-liberales no fomentan el libre mercado. Lo que realmente quieren es que el Estado no mueva un dedo para que sean ellos y ellas quienes puedan regularlo a su antojo.
De este modo, observamos que el concepto de libre mercado no es más que un concepto-maquillaje que, con la excusa de que incluye lo de libre, parece algo bueno a priori, pero lo cierto es que debería ser sustituido por el de libre control o por al menos por el de libre mercado... bajo mi interés y dominio.
Como anarquista, opino que el Estado no debería intervenir en nada, en tanto que promuevo la abolición del mismo. Y, bajo mi punto de vista, la regulación ha de llevarla a cabo el pueblo, basándose en los principios tanto de libertad como de equidad.
Ahora bien, no soy idiota. Aunque no quiera la regulación estatal de nada, no por ello quiero dar rienda suelta al poder. No planteo una sociedad sin estado en la que cada cual pueda oprimir como quiera. Deseo la abolición del mismo, sí, pero al mismo tiempo apoyo un sistema socio-económico comunista gracias al cual no haya ni jerarquías, ni hambre, ni opresiones, ni desigualdades... Es por ello que mientras exista el Estado, defenderé que al menos éste se encargue de pisarle los frenos a esa gentuza elitista y capitalista que provoca tantos asesinatos, tantas torturas, tantas violaciones, tanta injusticia, tanto mal.
Además, no es cierto que el libre mercado exista. Ya explicaré esto en otra entrada con profundidad, pero lo cierto es que los y las neo-liberales no fomentan el libre mercado. Lo que realmente quieren es que el Estado no mueva un dedo para que sean ellos y ellas quienes puedan regularlo a su antojo.
De este modo, observamos que el concepto de libre mercado no es más que un concepto-maquillaje que, con la excusa de que incluye lo de libre, parece algo bueno a priori, pero lo cierto es que debería ser sustituido por el de libre control o por al menos por el de libre mercado... bajo mi interés y dominio.
4- Feminazi:
Feminazi es la mezcla entre feminista y nazi. E imagino que sabéis que es un o una nazi, ¿verdad? ¿Tenéis idea de lo grave que es ésta acusación y de la fuerza que tiene este término, por lo que viene a decir?
Pues bien, desgraciadamente me he topado con feministas que usan para sí mismos/as ese concepto. Se presentan y califican como feminazis, a fin de hacer la ironía a machistas y neo-machistas, y seguirles el juego.
Cada vez que veo eso, me dan ganas de darle un capón a ese o esa feminista, ya que es un error muy grave. Hay mucha gente que desconoce qué es el feminismo y mucha gente que entiende por este movimiento algo totalmente equivocado.
Ni somos feminazis ni quienes así nos llaman buscan la igualdad y la libertad.
No hagamos idioteces. Somos feministas... y punto.
Pues bien, desgraciadamente me he topado con feministas que usan para sí mismos/as ese concepto. Se presentan y califican como feminazis, a fin de hacer la ironía a machistas y neo-machistas, y seguirles el juego.
Ni somos feminazis ni quienes así nos llaman buscan la igualdad y la libertad.
No hagamos idioteces. Somos feministas... y punto.
5- Competitividad:
Se emplea competitividad para hacer referencia a la capacidad de quedar por delante de otras personas, empresas, naciones..., fortalecer la propia economía y hacer avanzar el propio mercado.Para conseguir esto, nos venden como estrategias algunas de las siguientes: el despido libre, la bajada de salarios, precios más bajos, trabajar más horas, no exigir derechos laborales, innovar sin recursos y, en definitiva, poner el culo.
Sí, poner el culo. Porque éste es el verdadero concepto que debería emplearse y no ese tan confuso de competitividad.
No quieren que seamos competitivos y competitivas. Lo que desean es que agachemos la cabeza, cerremos la boca y dejemos que nos exploten hasta que nuestros huesos queden tan molidos como los de aquellas criaturas que eran explotadas en las fábricas durante la Revolución Industrial.
6- Masculinismo / varonismo:
Masculinismo o varonismo es el concepto empleado por un grupo de neo-machistas para ocultar su rostro.
Como saben que mostrar su odio hacia las mujeres abiertamente es algo políticamente incorrecto en nuestras sociedades, necesitan maquillar su discurso y su definición de una forma aparentemente neutral, igualitaria y conciliadora.
Sin embargo, no son más que machistas de toda la vida que emplean estrategias nuevas para mantener el poder, tales como el promover que los varones puedan abandonar a los hijos y las hijas a cambio de que las mujeres puedan conseguir el derecho al aborto; la invención de un falso, misógino, adultista e inexistente Síndrome de Alienación Parental; el hacernos creer que las mujeres son unas brujas maléficas que dominan a los varones mediante el sexo; la invención de una plaga de denuncias falsas sobre malos tratos y violaciones que, por supuesto, solo cometen las mujeres; promover la idea de que las mujeres no han sido oprimidas porque votaban y votan a partidos conservadores (como si no hubiese machistas de izquierdas); o equiparar la ablación, las cesáreas innecesarias y la episiotomía con la circuncisión.
Es por esto que me niego a llamarles masculinistas o varonistas, sin más. No podemos contribuir a fortalecer su maquillaje.
Son machirulos, es decir, machistas de última generación y así es como hemos de mostrarles.
Como saben que mostrar su odio hacia las mujeres abiertamente es algo políticamente incorrecto en nuestras sociedades, necesitan maquillar su discurso y su definición de una forma aparentemente neutral, igualitaria y conciliadora.
Es por esto que me niego a llamarles masculinistas o varonistas, sin más. No podemos contribuir a fortalecer su maquillaje.
Son machirulos, es decir, machistas de última generación y así es como hemos de mostrarles.
7- Globalización:
Hablar de globalización es quedarse a medias. Se han globalizado la economía, el mercado, los productos, las marcas, las empresas... Pero aún seguimos sin una sanidad universal y de calidad; continuamos sin que todo el mundo pueda acceder a una formación superior; todavía hay mucha gente a la que no le llegan los alimentos y el agua que necesita para sobrevivir; aún existen fronteras que limitan a la gente la posibilidad de acceder fácilmente a puestos de trabajo que las empresas construyen en las naciones capaces de poner el culo.
Hablemos de globalización económica, de globalización empresarial, de globalización del mercado, pero no de globalización a secas, porque es falso.
8- Quedarse embarazada:
Hablar de globalización es quedarse a medias. Se han globalizado la economía, el mercado, los productos, las marcas, las empresas... Pero aún seguimos sin una sanidad universal y de calidad; continuamos sin que todo el mundo pueda acceder a una formación superior; todavía hay mucha gente a la que no le llegan los alimentos y el agua que necesita para sobrevivir; aún existen fronteras que limitan a la gente la posibilidad de acceder fácilmente a puestos de trabajo que las empresas construyen en las naciones capaces de poner el culo.
Hablemos de globalización económica, de globalización empresarial, de globalización del mercado, pero no de globalización a secas, porque es falso.
8- Quedarse embarazada:
Hoy día sabemos que la concepción no tiene lugar ni gracias a un varón solo, ni gracias a una mujer exclusivamente. Lo que se produce es la unión de un gameto masculino (espermatozoide) con otro femenino (óvulo), los cuales son ambos activos y dan lugar al surgimiento de un nuevo ser humano.
Y en el proceso de crecimiento de esa criatura, la mujer no es pasiva. La mujer permite su crecimiento. Ella gasta energía de lo que ingiere para que ese ser se desarrolle. A través de ella le llegan estímulos y sensaciones. Ella le da su sangre. Ella es activa y le da forma. Ella lo trabaja. Ella lo gestiona. Ella lo gesta.
Por ello no me gusta la expresión quedarse o estar embarazada. Suena a estar sembrada. Mantiene la idea antigua de que ha sido un varón quien ha depositado una semilla en ella y ella, solo gracias a él, se ha quedado embarazada.
No podemos negar que ellos también contribuyen a que ese ser pueda desarrollarse. No podemos negar que ellos ayudan a activarse el proceso de gestación. No obstante, prefiero hablar de gestación, de estar en periodo de gestación, de gestantes; pero no de mujeres embarazadas.
Y al varón que sería el futuro padre, podría llamársele como co-activador, dado que contribuye junto a la mujer a que se active el proceso de gestación, y, en caso de que sea un padre presente, doulo, porque puede contribuir a generar un ambiente confortable para la gestante que la ayude a desarrollar a la criatura en buenas condiciones.
Conclusión: tenemos que hablar con propiedad y recuperar el terreno.
No podemos dejar que nos coman y que los y las fuerza-partos que no ven a las mujeres como personas, sino simplemente como incubadoras con patas definan el terreno; no podemos dejar que quienes ejercen el poder para perpetuar las jerarquías de clases nos digan que palabras como patronal, capitalismo y proletariado están anticuadas, dando a entender que estas cosas hoy en día no existen, y barran para su casa con conceptos falsos como los de perro-flautas, libre mercado y competitividad; no hemos de dar nuestro brazo a torcer al grupo de neo-machistas que se defienden bajo la máscara del masculinismo / varonismo mientras lanzan pedradas tales como feminazis, abducción de género y huele-bragas.
Si seguimos cayendo en sus trampas y empleando este vocabulario incluso en nuestros debates y para nosotros y nosotras, entonces no nos quedará más remedio que apagar y flagelarnos.




