Hoy, 8 de marzo, es el día de las mujeres. Y por ello, en este día no faltarán las críticas de machistas y masculinistas que irán comentando: "¿Y por qué no hay un día de los varones? ¿Veis cómo sí hay discriminación contra los hombres?", y cosas por el estilo.
Lo que ocurre es que estos hombres piensan que el día de las mujeres es un día de celebración y de fiesta para ellas; un día para conmemorarlas y alabarlas como si fuesen diosas.
Nada más lejos de la realidad...
El día de las mujeres es una fecha reivindicativa; una fecha para pedir y luchar por la igualdad; una fecha para recordar lo que han tenido que sufrir para conseguir mejorar tan solo un poquito sus vidas; una fecha para hacer presente que el machismo y la discriminación contra las mujeres aún persisten en nuestras sociedades; una fecha para unirse al feminismo y ponerse en pie de guerra contra el patriarcado.
Por eso yo no quiero un día de los varones. Los varones somos el sexo dominante, no el dominado; y así como no existe un día del orgullo heterosexual, sino del homosexual, por razones obvias, pedir por un día de los varones es absurdo.
Es increíble que haya varones que, a pesar de las desventajas propias de su sexo, lo tienen casi todo (la posibilidad de encontrar un empleo antes que una mujer, la posibilidad de ser escuchado antes que una mujer, una mayor posibilidad de no ser violado por la calle, la posibilidad de llegar a más altos puestos que una mujer a pesar de tener un menor nivel académico, etc, etc, etc), y se vayan quejando porque no tienen un día propio...
Ahora bien, cuando se trata de quejarse de que no tienen una píldora anti-conceptiva propia, en lugar de dejar que sean las mujeres quienes se metan toda la química en el cuerpo; o cuando se trata de quejarse de que los varones no tienen un permiso por paternidad digno, en lugar de dejar que sean sus parejas quienes tienen que ponerse hasta el cuello de cuidar a la criatura mañana, tarde y noche... no veo alzar la voz sobre ello a ninguno de esos masculinistas y machistas tan victimizados.
Pero bueno, ¡qué le vamos a hacer si hay mucho envidioso suelto por ahí, que lo quiere todo, todo y todo!
