domingo, 16 de febrero de 2014

No más acuerdos ni con el Gobierno ni con la patronal.

Jorge trabaja en una escuela como Maestro de Educación Primaria. Entre sus alumnos, sus alumnas y él, el curso pasado lograron montar una pequeña biblioteca en el aula con 200 libros. 

Al inicio de este curso escolar, llegó a la escuela un malvado dragón que amenazó con quemar todos los libros porque no le gustaba que los niños y las niñas leyesen. Jorge, atemorizado, acordó con el dragón que si solo quemaba 100 libros, le daría un poco de comida a cambio. Habían perdido 100 libros, pero al menos conservaban otros 100 y sus discentes podrían seguir disfrutando de la lectura.

Sin embargo, poco tiempo después, el dragón volvió y amenazó de nuevo con quemar la estantería entera con todos los libros. Jorge, que tenía mucho interés en que sus educandos leyesen, acordó con el dragón que si solo quemaba 50 libros, le daría un poco de comida a cambio. El dragón aceptó el pacto, y aunque solo quedaban 50 libros en la estantería, Jorge se quedó satisfecho porque sus niñas y niños podrían seguir leyendo. 

Hace 2 meses, el dragón volvió a aparecer por la escuela y amenazó nuevamente con quemar todos los libros. Jorge selló un nuevo acuerdo con éste gracias al cual logró conservar aún 25 libros.

Ayer, desgraciadamente, el dragón quemó todos los libros que quedaban en la estantería. 

Hoy lloramos que ningún alumno y ninguna alumna puede leer, y Jorge se ha dado cuenta que tenía que haber plantado cara al dragón, no haber firmado ningún acuerdo y decirle claramente que o no quemaba ningún libro, lamentaría su osadía.

Estoy quemado, tan quemado como los libros que Jorge y sus discentes tenían en el aula, de ver cómo los gobernicatos, perdón, los sindicatos, como CCOO y UGT (1), firman acuerdos con Ayuntamientos, empresas y demás, que aunque se muestran como triunfos para los trabajadores y las trabajadoras, solo lleva a un punto: la pérdida de derechos laborales y la consecuente explotación obrera.

Pero lo siento: cada vez que se firma un pacto hacia atrás, no se gana una batalla, sino que se consigue una derrota.

Cada vez que se firman despidos, reducciones de salario, más horas de trabajo... no se evita algo trágico, sino que se tolera.

Cada vez que el pueblo obrero deja caer a compañeros y compañeras para el propio beneficio, no se avanza contra el capitalismo, contra el poder, sino que se retrocede.

Porque cada vez que el dragón nos quema libros... no debemos pensar en los libros salvados, sino en impedir que el dragón vuelva a amenazar.

Y porque cada vez que pactamos que el dragón nos queme libros, no conseguimos una estantería más amplia y con mayor variedad, sino una más pequeña que nos encadena y nos obstruye la mente.

Si queremos avanzar, caminemos hacia adelante y no hacia atrás.

Por ese motivo, yo digo:

No más acuerdos ni con el Gobierno ni con la patronal. 
Solidaridad y unión del pueblo, solución contra el poder y el capital.


Nota:

(1)- Para quienes no sean de España, C.C.O.O. son las siglas de Comisiones Obreras y UGT de Unión General de Trabajadores. Ambos son gobernicatos del Estado español que, junto al Gobierno y quienes manejan la economía, contribuyen a la explotación del proletariado y a la pobreza de la ciudadanía.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En su libro de economía de F.Mochón declara que los sindicatos no tendrían que tener un papel en la economía a nivel estatal , sino a nivel empresarial es decir en cada empresa específicamente.¿Que opinas sobre esto?

Kuxille

Enrique dijo...

En mi opinión, Kuxille, lo mismo da actuar a nivel de Estado o a nivel de empresa. Comparándolo con el ajedrez, para que se entienda lo que quiero decir, lo mismo te da pensar en comerte las piezas del rival para acabar ganando la partida que tener en mente ganar la partida y para ello comerte las piezas de tu oponente.

Quizá enfocarse en la empresa, como dice Machón, sea más simple. La acción es más directa, el objetivo es más claro y es más fácil perseguir a ésta que a la partida en su conjunto. Pero si olvidamos que derrocar al Rey es lo que verdaderamente importa para vencer, de nada habrá servido que nos hayamos cargado a 3 peones, un alfil y las dos torres.

Y es que, Kuxille, la postura que describes de Machón, que aunque por una parte da una solución más simple y eficaz, no está, sin embargo, completa, si no se habla también de un sindicalismo auto-financiado y autorregulado. Si el sindicato no está formado por el conjunto de trabajadoras y trabajadores de la empresa, sino que hay una representación que además acaba recibiendo fondos por parte de la empresa, no se llega a ningún lado, sino que nos quedamos en lo mismo que con el sindicalismo a nivel estatal.

Quizá por ello, como opino, la opción correcta pueda ser la anarco-sindicalista, en tanto que tiene como fin a la partida con todas las piezas (la empresa y el Estado, esto es, el poder y la explotación) de forma auto-gestionada para no acabar cayendo en cualquier trampa que te puedan poner, y actuando al margen del Gobierno y de quienes manejan las empresas para el único y exclusivo beneficio de los trabajadores y las trabajadoras.

Saludos.

Anónimo dijo...

El problema es que los sindicatos aunque ha nivel estatal tienen pocos miembros , tienen bastante influencia .Pero si hay poca gente sindicada ¿quienes son los sindicatos?

Apoyar sindicatos a nivel empresarial , favorecería que estos no se vendieran al capital.

Kuxille

Serpiente Alada dijo...

Kuxille:

Antes de nada, una aclaración: cuando hablo de actuar, además de a nivel empresarial, a nivel estatal, con lo de estatal no me refiero en acuerdo con el Estado-Gobierno, sino de forma federada, es decir, aunándose los sindicatos que trabajan a nivel de empresa.

A nivel de empresa es más difícil que se vendan al capital los sindicatos porque actúan los empleados y las empleadas para su propio beneficio. Pero siempre puede haber, y eso es lo que hay que evitar, por ello hablo de auto-gestión, un o una "cabecilla" que lleve la voz cantante y a quien le paguen por debajo de la mesa para que vaya contra los intereses del proletariado contratado en su empresa.

De ahí la importancia que no haya líderes, sino que exista una solidaridad obrera que trabaja de forma cooperativa y autónoma.

Y sí, es más fácil luchar a nivel de empresa por lo siguiente:

A nivel estatal, si en una nación hay 2.000.000 de personas trabajando pero solo pueden asistir a una manifestación 500.000 por las circunstancias que sean, un gobierno dirá que solo ha participado el 25 % de los trabajadores y las trabajadoras (medio millón entre dos millones por cien), y restará importancia al asunto.

Sin embargo, si a nivel de empresa, hay 250 personas trabajando y se unen para manifestarse 225 (lo cual es más fácil), entonces el éxito será de un 90 € y la fuerza ejercida es mayor.

Un beso.