jueves, 15 de mayo de 2014

Sobre Sócrates y la actual forma de debatir.

Otro de mis grandes amores, es el filósofo griego Sócrates.

Es poco lo que se conoce sobre su biografía; de hecho ni siquiera dejó escritos. Todo cuanto de él se conoce es gracias a su discípulo y filósofo Platón, al cómico Aristófanes y al historiador Jenofonte.

Según Aristófanes, Sócrates era idéntico a los sofistas, y lo mostró en Las nubes como una persona embustera y ridícula, que embaucaba con sus discursos.

Jenofonte lo mostró como una persona interesada en alcanzar el conocimiento y la virtud, pero que poseía algunas características mediocres.

Por otro lado, su discípulo Platón le muestra en los Diálogos de un modo un tanto idealizado, como una persona virtuosa capaz de buscar constantemente el saber.

Lo que caracteriza a Sócrates es su sistema de enseñanza, la dialéctica, en la que tiene lugar la mayéutica, que él comparaba al arte que ejerció su madre, en tanto que con este método trataba de llevar a su interlocutor a dar a luz la verdad, descubríendola por sí mismo. Durante el diálogo, el filósofo proponía una serie de preguntas y contrastaba las respuestas, hasta al fin verificar si las ideas iniciales eran correctas o erróneas.

Sócrates, más que sofista, se definió como filósofo (del griego filos = amor y sofía = sabiduría). Una de sus expresiones más famosas es la de "Solo sé que no sé nada". Por ello no cobraba por sus enseñanzas y acabó ganándose numerosos enemigos, de tal modo que se le enjuició por "corromper a la juventud y no adorara los dioses y las diosas de la ciudad", con lo cual se le condenó a muerte. 
Eligió morir bebiendo de la cicuta.
Cada vez que pienso en Sócrates y contemplo la forma de debatir que impera en la actualidad, se me cae el alma al suelo.

Un diálogo debe ser un contraste de ideas, lo que implica escuchar a la otra parte, hasta dar con lo que consideramos más adecuado.

Sin embargo, hoy día los debates parecen competiciones en las cuales cada parte suelta arrogantemente sus argumentos (muchas veces sin datos ni fundamento) con los cuales trata de aplastar al resto para así imponerlos y que todo el mundo piense lo que él o ella considera lo correcto.

Y cuando no se convence, se pasa a los insultos, a cuestionar la inteligencia ajena, a mandar a leer o a abandonar el debate.

¿Y así a dónde vamos a parar?

Admito que yo mismo he tenido en muchas ocasiones esa pésima tendencia a caer en la prepotencia y en la falta de escucha, creyéndome en posesión de la razón e infravalorando las ideas contrarias.

Pero tenemos que darnos cuenta de que esa actitud es inmadura, estúpida y que lo mejor que podemos hacer es pararnos a escuchar y pensar lo que nos dicen, en lugar de montar nuestros argumentos mientras nos hablan para volcar lo que pensamos tan pronto como se calle nuestro interlocutor o nuestra interlocutora.

Tenemos que aprender a dialogar en lugar de plantear un arte de tener la razón.

Sería conveniente que aprendiésemos de Sócrates y que siguiésemos su actitud hasta la muerte.

Seguro que así aprenderemos mucho más y nos irá mejor.

4 comentarios:

Pepita grillo dijo...

Aplícate a ti mismo eso de dialogar sin pretender darte aires de tener la razón.

Ah, pero claro, eso sólo aplica entre feministas, los demás sólo somos unos burros adiestrados por el sistema, con nosotros no hay diálogo, para nosotros es el bullying ideológico.

Serpiente Alada dijo...

Pues sí. Puedo tener mente abierta debatiendo con gente sobre si es mejor utilizar un método pedagógico u otro, sobre si vamos a cenar a un sito o a otro lado, sobre una determinada cuestión de física, química, biología..., sobre si debería haber hecho una jugada en ajedrez u otra, sobre... muchos temas.

Pero no, lo siento, no voy a debatir sobre si las mujeres son inferiores a los varones o no.

Todas las personas valemos por igual y merecemos el mismo respeto. Y decir lo contrario, esto es, no ser feminista y abogar por la misoginia, no es de burros... es de gente perversa y sin corazón.

Que los burros son más inteligentes y más amables.

Y no, no se trata de bullying; se trata de defensa de las personas a las que humilláis y despreciáis.

Ya sabes: quien se mantiene neutral con la gente mala, apoya el mal.

Y atacaros es la forma de perseguir al mal.

Pero bueno, qué vas a saber, si la religión de tu dios te ha enseñado que cuando Satanás tortura, el amor es dejar al otro sufrir. Digo, por eso de que tu dios no mueve un dedo y deja que nos jodan.

Pepita grillo dijo...

Tu no me conoces, así que eso de generalizar "... humillais y despreciais" no cuela para nada. Pero claro, por cuestionar el feminismo me toca recibir tu panfletazo de que pienso que las mujeres no valen nada, o que son inferiores.

Mira "justiciero" tu eres un fanático y lo despliegas en el feminismo (y eso es obvio al calificar mal a todo aquel que está contra el feminismo), por eso te aterra tanto la religión porque si fueras creyente serías todo un inquisidor.

Serpiente Alada dijo...

Es fácil:

Feminismo: Movimiento que persigue la igualdad entre varones y mujeres.

Ergo, estar contra el feminismo es estar en contra de la igualdad.

Y estar en contra de que un sector sea equivalente a otro y por ende tenga los mismos derechos... es despreciarlo y humillarlo.